martes, 14 de octubre de 2014

TRANSFORMAN CONTENEDORES DE BASURA EN CENTROS DE APRENDIZAJE


Jardines móviles, autos de entretenimiento, parques trasladables y hasta una ECOcasa que recorre barrios horneando pan, son algunas de las intervenciones urbanas que en los últimos meses tomaron notoriedad pública por incentivar una nueva forma de habitar la ciudad.
Muchos de estos proyectos encuentran su origen en la ciudad de Nueva York, donde los artistas buscan modificar espacios públicos para convertirlos en lugares colectivos dedicados al esparcimiento y el aprendizaje. Un ejemplo interesante es la propuesta del arquitecto local John Locke, quien hace poco más de un año intervino las cabinas telefónicas en desuso para convertirlas en bibliotecas comunitarias.
En los últimos días, Locke volvió a sorprender con un nuevo e interesante proyecto que busca transformar los contenedores de basura en centros de aprendizaje urbano. Teniendo en cuenta que, al igual que en otras ciudades, el espacio público de Nueva York está cada vez más privatizado y mercantilizado, el arquitecto trabajó en colaboración con el Departamento de Mejoramiento Urbano (DUB) e ideó Inflato Dumpster, un laboratorio educativo móvil realizado a partir de un contenedor de desechos y una cúpula inflable.
El proyecto, que está buscando ser financiado colectivamente a través de la plataforma Kickstarter, pretende convertirse en un centro comunitario donde los residentes neoyorkinos puedan informarse sobre las particularidades de sus barrios: en el interior, el techo inflable servirá como pantalla para proyectar información demográfica y otras características del vecindario.
Asimismo, una mesa de debates permitirá a los visitantes compartir, visualizar, aprender y explorar diferentes técnicas y estrategias de intervención urbana, lo que fomentará que cada vecino se vuelva un nuevo agente de cambio.
Según sus creadores, la estructura será construida a partir de materiales livianos y fácilmente disponibles: el inflable fue pensado a partir de polietileno transparente, un elemento económico y biodegradable.
Para regular la iluminación interior, la pared que da hacia la calle será recubierta con mylar (tereftalato de polietileno) de tonalidades oro y plata, además de tener pequeños agujeros capaces de filtrar luz natural. Por su parte, el lado de la acera estará formado por tyvek blanco, un material utilizado para volver los techos impermeables y que en este caso permitirá la óptima proyección de películas y datos.
La estructura contará con una dimensión aproximada de 8,50 metros de alto, siete de largo y 2,40 de ancho, siendo en total una superficie de 609 metros cúbicos. Los creadores estiman que en un principio, antes de concretar las proyecciones y talleres, será utilizada como un ‘hackerspace‘ en el que las personas podrán interactuar con la tecnología a través de juegos LED.
Para concretarse, el proyecto debe alcanzar la meta de 3.700 dólares, lo que le permitirá afrontar gastos como el alquiler de contenedores y la compra de materiales.
Canal Azul 24 Transforman contenedores de basura en centros de aprendizaje 02
Canal Azul 24 Transforman contenedores de basura en centros de aprendizaje 03
Canal Azul 24 Transforman contenedores de basura en centros de aprendizaje 04
http://www.canalazul24.com/?p=28004

viernes, 10 de octubre de 2014

Se creó la cultura de la pastilla; ya nadie pregunta qué hago, sino qué tomo

En una entrevista con LA NACION, la médica homeópata denuncia la lógica del negocio de los laboratorios, el segundo en el mundo después de las armas; llama a tomar conciencia sobre el uso irracional de las drogas, y responsabiliza al Estado por la ausencia de un control estricto frente a los abusos en los que incurre la industria.
Su suave andar, su cálida mirada y su voz tenue no anticipan, menos sugieren, la preocupante realidad que minutos después saldrá de su boca. Tampoco, el peso de los argumentos, las críticas o las metáforas que empleará a la hora de transparentar una cruda industria que conoce a fondo y de la que -afirma- nadie está exento.
Desde su experiencia, primero como publicista durante más de 30 años y ahora como médica homeópata, Mónica Müller denuncia, sin tapujos y con el respaldo de una trayectoria difícil de encontrar, el negocio de los laboratorios y sus profesionales especializados: "inventar enfermedades con el objeto de ampliar el mercado hasta que todos se vuelvan enfermos". Además, advierte sobre la urgencia extrema de tomar conciencia acerca de "esta situación alarmante", para luego poder decidir respecto del propio cuerpo sin caer ciegamente en el paternalismo médico que sobrevuela hoy al sistema en plena crisis.
En una entrevista con LA NACION, a propósito de su nuevo libro Sana Sana, la industria de la enfermedad, Müller convoca a "desaprender lo aprendido" durante la infancia para escapar del "Gran Mandato", ese que lleva a "aparentar salud" o a "reprimir los síntomas" al costo de producir y consumir; e invita a retomar la confianza de que el poder de curarse reside, muchas veces, en las buenas prácticas y la vida sana, sin remedios de por medio.
Pese a su afinidad con el gobierno actual, del que destaca, por ejemplo, la implementación de la Asignación Universal por Hijo y de los programas materno-infantil, responsabiliza al Estado (una tendencia que se replica también en otros lugares del mundo) por la ausencia de límites estrictos frente a los abusos de la actividad de las empresas farmacéuticas, y la dinámica en la que incurren la automedicación o el uso irracional de antibióticos.
"La sinergia entre la exigencia del paciente, el cansancio del médico y la presión del laboratorio termina por hacer de cualquier persona sana un enfermo y de cualquier enfermo, un enfermo grave", destaca convencida al abrazar la hipótesis que recorre su investigación.
- De los casos de intoxicación aguda atendidos en las guardias de los hospitales públicos del país, la segunda causa después del alcohol son los medicamentos. ¿A qué atribuye ese uso irracional que se le brinda a las drogas?
- Siempre tiendo a desculpabilizar al paciente porque hace lo que puede y lo que le enseñan que haga. La publicidad de medicamentos es lo primero a lo que yo responsabilizo por esta situación, que tiene una acción tremenda sobre la gente. Lleva a que si alguien está cansado, automáticamente piense en una aspirina. La segunda causa es la venta libre: es parte de lo mismo, esta transformación de los medicamentos en un producto de consumo, que se asimila a un cosmético o a una golosina. Eso es una barbaridad y nos parece natural. Para mí los responsables están ahí y no en el público.
- Siguiendo con el tema, usted afirma que "sería un milagro que la gente no consumiera por su cuenta"... ¿En qué medida la difusión de remedios, a gran escala y a toda hora, alimenta esta práctica? ¿Es imparable este fenómeno?
- Creo que va a tener que ser parable en algún momento porque la cantidad de muertes producida por este fenómeno es enorme. En la Argentina no está contabilizado, pero en los Estados Unidos, donde existe toda una disciplina dedicada a la estadística, se sabe que mueren más personas por la ingesta de medicamentos que por enfermedades pulmonares, HIV, e incluso accidentes automovilísticos. Es la cuarta causa de muerte. Es un tema gravísimo.
Supongo que, en algún momento, hay que parar esto. Ahora, cómo se para, no tengo la menor idea. En realidad, estamos tratando con lo que, hasta el año pasado, era el segundo negocio en volumen, después de las armas. Se ha llegado a un punto de descontrol tan enorme que no sé cómo se puede detener.
Por lo pronto, me parece que se pueden tomar medidas paliativas, como ser no más publicidad de medicamentos o prohibir la venta libre de antibióticos. Es un problema mundial descontrolado, como si no hubiera conciencia de eso.
- Esto trae a colación la alerta impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca del uso abusivo de antibióticos, que lleva a que algunas enfermedades se conviertan en intratables...
- Es lo que está ocurriendo. Hace tiempo que la OMS está advirtiendo y que los médicos lo están notando en los hospitales. Esto de que una infección banal en una rodilla se transforma en algo imparable, casi nos pone en la situación de la era pre-antibiótica. "Es muy fácil crear bacterias resistentes a todo. Los antibióticos son geniales, pero mal usados son terribles", dijo Fleming en su discurso de aceptación del Premio Nobel al descubrir los primeros antibióticos, y, a los pocos meses, muchas bacterias eran resistentes. Hoy, cada vez más, se acelera eso, porque las bacterias están programadas para mutar. Cuando la persona toma un antibiótico indebido o por el tiempo incorrecto, se convierte en un laboratorio en el que se producen gérmenes resistentes a todo. Y ya hay dos que lo son, pero por suerte están aislados. Si se diseminaran, se acabó la humanidad.
- Otra cara de la misma moneda son los hipocondríacos... ¿La retórica de la industria conduce a un aumento de este sector de la población?
- Sí. También ahí hay dos factores: uno, todo esto que venimos diciendo, y el otro es Internet. Es inevitable, y, al mismo tiempo, está buenísimo que no haya más ese misterio y paternalismo médico que lo sabe todo. Pero es cierto también que se alimenta la paranoia. Lo bueno es que el paciente averigua y consulta. Sin embargo, hubo gente que se ha sentido pésimo y se ha quedado en la cama dispuesta a morir porque leyó algo en Internet que no comprendió del todo.
- En ese contexto, ¿por dónde pasa el poder persuasivo de los psicofármacos, cuyo uso se ha extendido a cifras impensadas en la Argentina y en el mundo?
- Es tremendo lo que sucede con ellos. La gente hasta se aconseja y convida para no estar triste, enfrentar entrevistas laborales o rendir con éxito un examen. Hay 100 millones de personas tomando ansiolíticos en el mundo y el 10% de la población de Estados Unidos lo hace sólo con antidepresivos. Viven empastillados. Se ha naturalizado también eso.
- No se buscan alternativas para estar mejor...
- Claro, nadie prueba. Se creó esa cultura de la pastilla. A mí me llaman los pacientes y no me dicen qué hago, sino que me preguntan qué tomó.
Enseguida se piensa en eso. Me parece que la función del médico debería pasar por ver la totalidad y ayudar a la persona a salir de una situación enferma como ésta que describo. Pero hoy, en muchos casos, la respuesta convencional recae en recetar varias drogas. Esto no implica que los médicos sean malos, locos o criminales, asociados con los laboratorios. Ocurre que están quemados, pasados de actividad, porque trabajan miles de horas por día, y las prepagas o las obras sociales suelen darles no más de diez minutos por cada paciente.
- ¿Entonces es obsoleto pensar en la actualidad en el modelo del médico que dispone de tiempo y puede dedicarse de lleno a sus pacientes?
- Totalmente obsoleto. Es un personaje raro ese médico y va a seguir siéndolo. Desde que las prepagas desembarcaron en el sistema de salud, la salud es un producto de consumo, con la lógica del mercado. El médico tiene que atender a 50 pacientes por día porque sino no acumula los honorarios necesarios para pagar el alquiler.
- En distintos fragmentos del libro usted plantea que en la sociedad en la que vivimos está mal visto estar enfermo y esboza la idea del "Gran Mandato" (aquel que lleva a la persona a producir y consumir, sin descansar y curarse del todo). ¿Considera que es posible evadirse de él, aunque sea gradualmente?
- Pienso que sí, porque hay una movida de la gente, a pesar de toda esta presión. Sólo falta incorporar a la conciencia de la vida sana y la actividad física la idea de que uno puede curarse de otra forma, sin tomar remedios. La premisa circula, pero no se le tiene confianza por culpa de la publicidad, que te dice: "Estás cansado, tomate eso".
- ¿Qué papel cumple en ese proceso de "desaprender lo aprendido" tener acceso a información rigurosa y poder decidir sobre el propio cuerpo?
- Me parece que es fundamental porque la información que tenemos está sesgada y limitada a la publicidad y a lo que hacen los laboratorios como publicidad indirecta. Eso depende realmente del Estado, acá y en todo el mundo, es algo universal. Los Estados son los responsables de educar a la gente. Los problemas graves de salud derivan de la pobreza y de la ignorancia. Si uno pudiera terminar con ambas, la mortalidad general de las poblaciones disminuiría notablemente.
LA CRISIS DEL SISTEMA DE SALUD
- ¿Qué opinión le merece el gobierno de Cristina Kirchner en esa materia? ¿Está de acuerdo con las políticas de salud impulsadas bajo su ala?
- Bueno, ha hecho cosas muy interesantes, como los programas materno-infantil, los controles de embarazo y las investigaciones médicas sobre el uso irracional de medicamentos en todo el país. También destaco la Asignación Universal por Hijo, que es fundamental porque se trata de lo mínimo que una persona necesita para cuidar a su familia. De todas formas, hay miles de cosas que restan hacer, por supuesto, y pienso que más que pensar en qué habría que invertir, hay que pensar dónde hay que hacerlo. Por ejemplo, hay que hacer más cloacas, agua corriente. Sólo el 20% de la población de Misiones las tiene, lo que significa diarrea y mortalidad infantil. Invertiría en eso, no en la vacuna de Rotavirus. Ahora, si no van a hacerlas, que den la vacuna, esa es la realidad. Tampoco uno puede ser elitista y decir: "No den la vacuna, igual a mi nene no le pasa nada". Porque a los chicos de Misiones sí les pasa, como a los de Chaco y Santiago del Estero.
-¿Cómo evalúa el calendario de vacunación vigente en el país? ¿Considera que sería viable aplicar eventualmente el modelo japonés (que ajusta los planes de inmunización con un criterio médico dinámico, es decir, adaptado al momento)?
- Considero que siempre es posible. Ahora, no sé cuáles son las razones que llevan a que los diversos ministerios del mundo tomen esas decisiones, no tengo la menor idea. Es muy diferente, en Europa, en Estados Unidos, acá, en Japón, en Africa. Son modelos de relaciones con la inmunización muy distintos. No hay un único modelo. Esta cosa masiva de rebaño, de darle a todos lo mismo..no sé... es probable que en la Argentina sea así por el mismo federalismo.
- La aplicación de la ley que prohíbe la venta libre de medicamentos fuera de las farmacias causó polémica años atrás. ¿Por qué motivos cree que no prosperó o no logró el impacto que se esperaba?
- Fue un cambio cosmético para beneficiar a las farmacias, al público no lo benefició para nada. Da igual ir a un kiosco y pedir una aspirina, que ir a una farmacia y hacerlo. Meten todo en la bolsa y te lo dan. ¿Qué diferencia hay para la gente comprarlo en la farmacia que en una estación de servicio o en un hotel alojamiento? Es igual. Así que no entiendo cuál fue el objetivo de esa ley.
- Volviendo al sistema y a la crisis que atraviesa, ¿es posible hablar de profesionales de la salud que no sean "concesionarios de la industria farmacéutica"?
- Los homeópatas somos independientes absolutamente, por eso yo pude escribir el libro. No existo para los laboratorios ni para los visitadores médicos. Algo similar sucede con los médicos naturistas. Los otros, en mayor o menor medida, dependen de las obras sociales y de las prepagas. Si trabajan en un hospital, no pueden decirle al paciente que no tome nada. No hay que olvidarse de los controles de los laboratorios, que se fijan en las recetas que cada profesional hace y, sino, los llaman para preguntarles qué pasó o por qué motivos no recetó tal droga. La industria farmacéutica premia con dinero y estatus. Esto ha sido siempre así. Te presionan, te controlan, es imposible ser neutral. Los médicos no pueden independizarse de los laboratorios..
Ecoportal.net
La Nacion

martes, 30 de septiembre de 2014

¿Desarrollo Sostenible Exprés?

El tono de urgencia del presidente Santos en su intervención en la Cumbre del Clima el pasado martes ante la Asamblea General de la ONU mostraba a un mandatario defensor del patrimonio natural del planeta con grandes preocupaciones sobre el calentamiento global y los impactos de este sobre el territorio nacional. Su corbata verde entonaba con su vehemente discurso mandándole un mensaje de solidaridad a los ambientalistas del mundo y un parte de tranquilidad a su política de desarrollo. Sin embargo, como dicen las abuelas: “de eso tan bueno no dan tanto.”

Lo cierto es que mientras mostraba un discurso firme en cuanto a la protección del medioambiente en la primera avenida de la gran manzana, aquí el panorama es diferente. El agitado debate sobre la reforma al decreto 2820 de 2010 que busca agilizar el trámite de las licencias ambientales y que ha sido llamado la aprobación de las licencias exprés, anunciada por el ministro Gabriel Vallejo el 19 de septiembre, muestra una política más gris que verde en términos de desarrollo.  

El país no está preparado y no tiene la capacidad financiera ni administrativa para dar un trámite ágil y riguroso a estas licencias. Aunque el ministro junto con el nuevo director de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA),Fernando Iregui, afirmaron en una rueda de prensa el pasado 25 de septiembre que el interés no es acortar los tiempos, sino implementar procesos rigurosos y definidos, pareciera que por el afán de tramitar grandes proyectos de interés nacional (PINES) no solo se está desconociendo el inventario biológico de las zonas más vulnerables del país, sino el hecho de que pueden desencadenarse una serie de problemáticas regionales que deben ser asuntos prioritarios en este debate.

Como dice Manuel Rodríguez, exministro de Medio Ambiente, “Lo cierto es que en los últimos 12 años el crecimiento  del país en términos ambientales en vez de fortalecerse se ha debilitado. El saldo ha sido dejar unas entidades raquíticas a las que ahora pretendemos pedirles que corran más rápido en la carrera de convertirnos en un país moderno y competitivo”. Un ejemplo de esto es la disminución progresiva del presupuesto de las entidades ambientales que deja en evidencia que el desarrollo neutro en carbono del que tanto hablaba el presidente en su discurso en la ONU es un saludo a la bandera.  

Si se mide el debilitamiento de estas instituciones en términos presupuestales el decrecimiento, como lo afirma el economista Guillermo Rudas, ha sido dramático: “para el año 1998 el presupuesto asignado a las entidades ambientales en su totalidad era el 0.74 del presupuesto general de la nación (PIB).  Según mis cálculos, el próximo año llegará a ser el 0.23 del PIB”. Lo que esto muestra es que no solo se ha reducido a una tercera parte de lo que era hace 12 años, sino que es imposible llevar adelante las grandes políticas ambientales que requiere el país con una capacidad financiera tan insignificante.  

Gabriel Vallejo, Ministro de Medio Ambiente (Daniel Reina /SEMANA)

En la ya mencionada rueda de prensa el ministro Vallejo también afirmó que, por primera vez, se harán visitas de campo para verificar que los estudios ambientales que se exigen para entregar las licencias sean veraces. También afirmó que el presupuesto faltante que necesita el ministerio para que todas sus entidades puedan llevar a cabo sus procesos con tranquilidad se está consiguiendo con ayuda de la cooperación internacional y se ha debatido en reuniones con el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. Sin embargo, ¿es posible hacer estas visitas como se debe con un presupuesto ínfimo? ¿Podemos seguir esperando? 

Además, el ministro anunció que la modificación del decreto no hace que las licencias sean exprés. Según dijo, los 90 días que dura  la tramitación de una licencia ahora durarán 70 días.  Así, el proceso quedará en tres meses. Aquí es donde es pertinente hacer otra pregunta que es, ¿Será cierto que se pueden hacer evaluaciones ambientales rigurosas de proyectos complejos en un periodo de tres meses?

Ante este panorama el mensaje no es que se pare de desarrollo. Todos queremos que el país se desarrolle, que se construyan carreteras y que la economía colombiana se fortalezca con extracción sostenible de sus recursos. Sin embargo, para que esto suceda debemos invertir en el fortalecimiento institucional de nuestras autoridades ambientales. No dejarlas a la merced de la corrupción local y el enriquecimiento de unos pocos. Si analizamos que tan solo 30 de las 2.200 licencias ambientales pendientes en proyectos mineros le competen a la ANLA, por ser proyectos de interés nacional, y que las otras 2.170 licencias deben ser tramitadas por las CAR nos damos cuenta que estamos ante un problema de gran envergadura. 

Uno de los temas de los que poco se ha hablado en la discusión de las licencias exprés es el de las obras 4G. Para muchas comunidades indígenas que serán afectadas por la interconexión vial de nuestro país el problema no es el diseño y construcción de los tramos, sino la proveniencia del material de construcción que muchas veces es sacado localmente. El mayor desorden institucional y el que más daño le hace al ambiente es la extracción de materiales de construcción de estas obras de lugares como: las cuencas de los ríos, los canales, etc., cuya explotación se multiplicará en todas las regiones del país para atender la demanda de las nuevas megaconstrucciones de infraestructura.  

Casos concretos como el de las 75 licencias ambientales que fueron adjudicadas a canteras en la Sierra Nevada de Santa Marta para explotar material de arrastre que luego era usado en las obras de construcción de la Ruta del Sol y que enfureció a las autoridades indígenas, parando durante meses el tramo tres de la Ruta, muestran que el problema de las licencias exprés no solo tiene que ver con la obra en cuestión, sino con una serie de externalidades que afectan el territorio y la autonomía de los pueblos que lo habitan.


Este proceso también ayuda a ilustrar que un aceleramiento de licencias ambientales puede posiblemente poner en jaque las consultas previas a los pueblos indígenas y afrodescendientes, que ocupan 36 por ciento del territorio nacional. 

A pesar de que el ministro Vallejo afirmó que la modificación del decreto no tocará ninguno de los puntos relacionados con consultas previas, audiencias y participación,  es necesario tener en cuenta reflexiones como la de Andre Viana Garcés, abogada constitucionalista, “apurar el licenciamiento ambiental genera un condicionamiento sobre las consultas previas que es inconstitucional porque no se pueden poner tiempos específicos para todos los pueblos y proyectos de forma uniforme. Por ejemplo, los cuatro pueblos de la Sierra,no sólo son cuatro pueblos que celebran consultas juntos, sino que además tienen cientos de cuencas a las que sus autoridades deben ir a consultar antes de tomar una decisión. Ningún pueblo indígena puede tomar decisiones sin consultar con la base. Y ese proceso debe tomarse el tiempo necesario según los usos y costumbres de cada uno. Para conocer estos tiempos está el diálogo de la preconsulta".

A la de Viana Garcés se suma la voz de Gloria Amparo Rodríguez, directora de la Especialización y de la Línea de Investigación en Derecho Ambiental de la Universidad del Rosario, quien afirma que este recorte en los tiempos para procesar las licencias ambientales tiene tres problemas graves: “Primero, es un tiempo insuficiente para que la institucionalidad maneje y procese una cantidad monumental de información. Segundo, si se generan daños por no hacer una evaluación ambiental adecuada, ¿quién responde por esos daños? ¿El estado? ¿Los funcionarios? Y tercero, hay que tener en cuenta el convenio 169 de la OIT  donde se establece que es prioritario tener en cuenta los usos y costumbres de las comunidades en los casos de licencia. Y eso no es una reunión y ya. Eso tiene procedimientos y protocolos especiales”.
 
Otro asunto que preocupa a la opinión pública es que con esta modificación se le de vía libre a proyectos que llevaban años estancados esperando la aprobación de la licencia ambiental como Santurbán, La Colosa y, por supuesto, el fracking en campos petroleros. Sobre este último Vallejo fue contundente al decir que sí se necesitará una licencia ambiental nueva o la modificación de la existente para ejecutar esta práctica exploratoria.  

Frente a esto es  clave que tanto el ministro como el gobierno en general tengan en cuenta que para no caer en áreas grises es necesario asumir lo que dice Viana Garcés quien señala que, en cuanto al fracking y las licencias, no se puede ignorar que “en aquellos casos en los que se va a modificar el tipo de exploración de hidrocarburos en campos petroleros ya licenciados se tendrá que hacer una modificación de la licencia. Esa modificación necesariamente incluirá un cambio en el estudio de impacto ambiental, casi un estudio nuevo. En ese sentido es muy importante resaltar que como se trata de un estudio ambiental nuevo y, en consecuencia, de impactos nuevos esa modificación de la licencia debe ser sometida a consulta previa”.

Todo esto ratifica lo que predijo Manuel Rodríguez hace un año en su columna de opinión para El Tiempo cuando criticó que: “en Colombia se estableció un absurdo ‘licenciamiento ambiental exprés’, al que se suma la insuficiente capacidad técnica de la ANLA para procesarlo”. Este licenciamiento exprés, no solo demostrará la incapacidad que tiene el país de asumir una política de desarrollo que parece más apropiada para un país del primer mundo, sino que denota que el medio ambiente no es la prioridad en un país que pretende ser justo, moderno y en paz.

*Directora de Sostenibilidad de Publicaciones Semana.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La letra menuda de las guerras por alimentos

Monsanto y sus amigos en la industria biotecnológica, sus cabilderos y sus representantes pagados en los medios continúan impulsando el control monopólico de los alimentos en el mundo mediante su oferta de semillas.

Este imperio se construye sobre fundamentos falsos: que Monsanto es creadora/inventora de vida y, por tanto, puede ser propietaria de las semillas por medio de patentes y que la vida se puede producir con ingeniería y máquinas, como un iPhone.

Por la ecología y la nueva biología sabemos que la vida es una complejidad organizada por sí misma: se contruye sola, no es posible manufacturarla. Esto se aplica también a la producción de alimentos mediante la nueva ciencia de la agroecología, la cual nos brinda un conocimiento científico más profundo de los procesos ecológicos a nivel del suelo, las semillas vivas y la comida viva. Las promesas de la industria biotecnológica –mayores rendimientos, reducción del uso de químicos y control de malezas y plagas– no se han cumplido. El mes pasado un fondo de inversión demandó a DuPont por mil millones de dólares por promover cultivos resistentes a herbicidas a sabiendas de que no lograrían controlar las malezas y en cambio sí contribuirían al surgimiento de supermalezas.

Al crear la propiedad de semillas mediante patentes y derechos de propiedad intelectual, e imponerla en el planeta por medio de la Organización Mundial de Comercio, la industria biotecnológica ha establecido un imperio monopólico sobre las semillas y los alimentos. Además de reclamar la propiedad de las semillas que vende y cobrar regalías, en materia de controles y equilibrios sobre seguridad, la industria biotecnológica destruye sistemáticamente leyes nacionales e internacionales relativas a la bioseguridad, afirmando que sus productos son como la naturaleza los creó. ¡Es esquizofrenia ontológica!
La bioseguridad es la evaluación multidisciplinaria del impacto de la ingeniería genética sobre el ambiente, la salud pública y las condiciones socioeconómicas. En el ámbito internacional, la bioseguridad es derecho internacional consagrado en el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad. Yo fui designada por un grupo de expertos para elaborar el marco del programa ambiental de Naciones Unidas, con el fin de poner en vigor el artículo 19.3 de la Convención de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica (CDB).

Monsanto y sus amigos han intentado negar a los ciudadanos el derecho a la alimentación saludable oponiéndose al artículo 19.3 desde la Cumbre de la Tierra en Río, en 1992. En estos días intentan desmantelar las leyes nacionales sobre bioseguridad en India, Pakistán, Unión Europea y toda África y América Latina. En Estados Unidos distorsionan la Constitución al entablar demandas contra gobiernos estatales que han promulgado leyes para etiquetar los alimentos genéticamente modificados alegando que el derecho de los ciudadanos a saber lo que consumen es inferior al derecho de la industria biotecnológica a imponer alimentos peligrosos a consumidores desinformados, el cual manejan como libertad de expresión de una empresa, como si fuera persona física. Despliegan su maquinaria de propaganda para atacar con argumentos no científicos a los investigadores que trabajan en bioseguridad, como Árpád Pusztai, Ignacio Chapela, Irina Ermakova, Éric Séralini y yo.

Muchos periodistas carentes de preparación científica se han alineado como soldados en este asalto propagandístico. Hombres blancos privilegiados, como Mark Lynas, Jon Entine y Michael Specter, sin experiencia práctica en agricultura, armados sólo con grados de bachillerato y vinculados con medios controlados por los consorcios, son utilizados para socavar los verdaderos hallazgos científicos acerca del impacto de los OGM en nuestra salud y ecosistemas.

La industria biotecnológica usa sus títeres propagandistas para sostener la falacia de que los OGM son la solución al hambre en el mundo. Esta negativa a un auténtico debate científico acerca de cómo los sistemas vivos evolucionan y se adaptan es respaldada por un asalto intensivo y masivo de propaganda, que incluye el uso de agencias de inteligencia como Blackwater.

En 2010, Forbes me nombró una de las siete mujeres más poderosas del planeta por poner a las mujeres al frente y en el centro de la solución del asunto de la seguridad alimentaria en el mundo en desarrollo. En 2014 el periodista Jon Entine escribió un artículo de opinión, en el cual sostenía que yo no he estudiado física. Además de haber estudiado un posgrado en física y realizado mi doctorado sobre los fundamentos de la teoría cuántica, he pasado 40 años estudiando ecología en granjas y bosques de India, donde la naturaleza y los sabios campesinos fueron mis maestros. Esa es la base de mi experiencia en agroecología y seguridad alimentaria.
La buena ciencia y las tecnologías probadas no necesitan propaganda, agencias de inteligencia ni gobiernos corruptos para demostrar hechos. Si los ataques infundados de un no científico a una científica de un país en desarrollo son uno de sus instrumentos para dar forma al futuro, han errado por completo. No se dan cuenta de la creciente indignación ciudadana contra el monopolio de Monsanto.

En naciones soberanas, donde el poder de Monsanto y sus amigos es limitado, el pueblo y los gobiernos rechazan su monopolio y tecnología fracasada. Pero la maquinaria de propaganda suprime esta noticia.
Rusia ha prohibido por completo los OGM; el primer ministro, Dmitry Medvedev, advirtió: Si los estadunidenses gustan de los productos OGM, que se los coman. Nosotros no los necesitamos; tenemos espacio y oportunidades suficientes para producir comida orgánica. China ha prohibido los OGM en suministros alimenticios militares. Italia acaba de promulgar una ley, Campo libre, que castiga con prisión de uno a tres años y multa de 10 mil a 30 mil euros la siembra de cultivos OGM. La ministra italiana de agricultura, Nunzia De Girolamo, señaló en un comunicado: Nuestra agricultura se basa en la biodiversidad, en la calidad, y debemos continuar aspirando a ellas sin aventuras que, aun desde el punto de vista económico, no nos harían competitivos.

Las piezas de propaganda en Forbes y The New Yorker no pueden detener el despertar de millones de agricultores y consumidores a los verdaderos peligros de los organismos genéticamente modificados en nuestra comida, y las desventajas y fallas del sistema de alimentos industriales que destruye el planeta y nuestra salud.

Traducción: Jorge Anaya
Visto 151 vecesModificado por última vez en Sábado, 09 Agosto 2014 10:56


domingo, 14 de septiembre de 2014

miércoles, 20 de agosto de 2014

Llega el fracking al Huila

La técnica de fracking, empleada en varios países, ha generado controversia y crítica de varios sectores.
El próximo miércoles 20 de agosto, la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, dará a conocer la lista definitiva de las empresas que reciben en adjudicación áreas de exploración no convencional de hidrocarburos en todo el país. El anuncio incluirá también al departamento del Huila (un solo bloque, el VSM 16, con trece municipios del centro, sur y occidente del departamento).


El solo anuncio ha despertado gran expectativa, no tanto por la búsqueda, ampliada a todo el país, de nuevos recursos, sino por el hecho de tratarse de la exploración “no convencional”, que puede incorporar controvertidas técnicas de exploración y explotación de petróleo y gas, conocidas como fracturación hidráulica o fracking, de enorme rendimiento, pero que han generado una polémica de trascendencia mundial.

Según la ANH, el bloque que comprende al Huila incorpora a los municipios de El Agrado, Altamira, Elías, Garzón, Gigante, Guadalupe, Hobo, La Plata, Paicol, El Pital, Tarqui, Tesalia y Timaná. VSM 16 –las letras identifican a la zona Valle Superior del Magdalena- traza un eje en una amplia zona que comprende un recorrido de sur a norte en las márgenes derecha e izquierda del río Magdalena y parte del río Suaza, sin alcanzar a tocar zonas de reserva y protección ambiental, como la Serranía de las Minas o el páramo Cerro de Miraflores.

A cambio, en el bloque existen los Parques Municipales de La Plata, La Argentina, Oporapa, El Pital, Saladoblanco, Gigante, Altamira, Hobo y Elías, en el marco de una estrategia de conservación orientada por la Corporación del Alto Magdalena, Cam. Según la entidad, “estas no son áreas protegidas del SINAP (Sistema Nacional de Áreas Protegidas), pero cuentan con un especial reconocimiento local”.

 La zona de fracking


El área del bloque VSM 16 es en extremo sensible, y no únicamente desde una perspectiva ambiental. En la zona, precisamente, se construye la hidroeléctrica El Quimbo, que desarrolla Emgesa; está muy próxima al lugar de explotación en la que Emerald Energy extrae hidrocarburos en Gigante y Garzón, y donde otras compañías hacen lo propio en Tesalia y el occidente del Huila.

Constituye, sin duda alguna, un territorio en el que han tomado fuerza movimientos sociales, organizaciones comunitarias y voces de autoridades locales que han comenzado a medir el impacto de la intervención de compañías nacionales y extranjeras en la explotación de recursos naturales y construcción de grandes infraestructuras. 

Precisamente, la Agencia Nacional de Hidrocarburos reconoce que en el Huila, municipios como El Agrado presentan el mayor índice de Necesidades Básicas Insatisfechas, NBI (con 44.9%), un evidente caldo de cultivo social para procesos como los que ya se están desarrollando –el caso de El Quimbo-, a los que se suma ahora este de la búsqueda de hidrocarburos.

Es justamente en este marco social y económico en el que surge el anuncio de la adjudicación a empresas que aprovecharán la posibilidad de petróleo y gas a través de técnicas de fracking en el Huila. Pero, ¿exactamente de qué se trata esta técnica?

El fracking


Pese a que para muchos puede sonar nueva, el fracking es una técnica utilizada en todo el mundo desde hace varias décadas, fundamentalmente en pozos para exploración y producción de hidrocarburos. La primera referencia histórica al empleo de la fracturación hidráulica para mejorar la producción de hidrocarburos en un pozo que data de 1946 y tuvo lugar en el campo Hugoton, Kansas, en Estados Unidos.

Hay que decir que el proceso se ha desarrollado de manera espectacular desde principios de los años ochenta del pasado siglo, a partir de su empleo específico y masivo en la producción de hidrocarburos no convencionales en ese mismo país. A hoy, se estima que la técnica ha sido empleada ya en más de un millón de pozos para producción de hidrocarburos, y más de cien en Europa en los últimos diez años. Cada año, se realizan unas 35.000 operaciones de fracking en todo el mundo; de momento, la mayor parte de ellas en Estados Unidos y Canadá.

Para resumirla en palabras sencillas, la fracturación hidráulica, más conocida por su término en inglés fracking, es una técnica de extracción de gas y petróleo. Se habla de yacimientos no convencionales, porque los hidrocarburos están a mucha mayor profundidad que los pozos “corrientes”, y porque las formaciones geológicas donde están los recursos están muy dispersas.

Para llegar hasta el sitio donde se localizan el petróleo o el gas, se debe perforar hasta la formación donde se encuentran los hidrocarburos, empleando una técnica de perforación mixta. En primer lugar, se perfora verticalmente y posteriormente se continúa de forma horizontal, a lo largo de varios centenares de metros y aún de varios kilómetros.

El procedimiento de “liberación” (la salida del crudo o el gas) se logra a través de la inyección de millones de litros de agua a alta presión, a la que se mezclan arena y aditivos químicos. Esa inyección causa fracturas en la tierra, que facilitan, en resumidas cuentas, la salida del petróleo y el gas. Por eso se llama fractura hidráulica: la creación de nuevas fracturas a través del uso de agua a presión. Se considera que el fracking requiere casi el doble de la cantidad de agua que necesita un pozo petrolero convencional.
Los aditivos que se aplican al agua son, usualmente, ácido clorhídrico, empleado como agente limpiador; un bactericida, para evitar la formación de colonias de bacterias que taponen los conductos bajo tierra, y sulfato amónico, que se destina a reducir la fricción del agua con tuberías y otros elementos del pozo. No son sustancias nuevas; de hecho, los expertos coinciden en que son empleadas también en la agricultura, en cosméticos y en la industria de los alimentos, entre otros.

 Polémica por efectos


Existe una controversia mundial sobre las consecuencias del fracking. Aunque los expertos no se ponen de acuerdo, la técnica está en los primeros lugares de inquietudes sociales, geológicas y ambientales. Sus contradictores señalan que el fracking conlleva una serie de impactos socio ambientales a corto y largo plazo: el agua inyectada para realizar la fractura puede alojarse en fallas geológicas, produciendo la lubricación de las placas e incrementando la actividad sísmica.

Especialistas como el geólogo Julio Fierro Morales confirman que la actividad petrolera en general puede afectar, desde los procesos de sísmica, la disponibilidad de agua superficial y los niveles de aguas subterráneas. Una inclinación de hasta un metro es suficiente para generar consecuencias como la desaparición de manantiales, el secamiento de aljibes y, en situaciones críticas, el colapso de ecosistemas.
Fierro advierte que, en Estados Unidos, las nuevas tecnologías de explotación de hidrocarburos en yacimientos no convencionales “han reconfigurado la geopolítica energética. Las investigaciones científicas, que incluyen reportes desde el propio sector, demuestran que existen miles de pozos petroleros con fugas (…) Esta situación advierte sobre la contaminación de acuíferos (reservas de agua subterráneas) que pone en riesgo el suministro de aguas para las generaciones futuras”.

Las críticas no solo hablan de contaminación de agua sino del riesgo de sismos, algunas de las cuales aparecen documentadas, mientras que otras se relacionan con técnicas como “Star”, que utilizó en el Meta la compañía Pacific Rubiales. Otro geólogo, Édgar Roa, “ha detectado una correlación entre la implementación de la tecnología de extracción petrolera denominada Star, y la ocurrencia de sismos someros (superficiales)”, según precisa Fierro.

Otros cuestionamientos se dirigen al uso de los aditivos empleados con la descarga de agua, que potencialmente podrían resultar tóxicos. En su reciente visita al Huila, el presidente de la Unión Sindical Obrera, Edwin Castaño, dijo en diálogo con LA NACIÓN que “ese tema es algo que hay que ponerle atención, uno, porque se necesita mucha agua para poder romper la roca; dos, por los altos porcentajes de químicos que lleva esa agua y tres, el daño a los acuíferos subterráneos. Se sabe que en Europa parte de esos proyectos han sido parados por el impacto que genera, sumado a que en Estados Unidos sale con sabor a gas el agua que es impactada”.

Medidas


Tantos cuestionamientos no parecerían infundados: desde cáncer hasta temblores, el fracking es señalado de dejar el agua infestada de elementos tóxicos, de contaminar el aire y de contribuir al calentamiento global.

En su momento, el propio Gobierno nacional a través del entonces viceministro de Energía, Orlando Cabrales, aseguró que se están tomando medidas de prevención extremas: “Tuvimos el mejor conocimiento científico disponible. Me siento tranquilísimo con la forma como lo estamos haciendo”.

Recientemente, una de las autoridades mundiales en fracking, el profesor Kevin Schug, reveló los hallazgos tras analizar muestras en cien pozos en el norte de Texas, Estados Unidos, epicentro del uso de fracking. Según se informó entonces, se encontró un vínculo “indirecto” entre la técnica y la presencia de elementos como arsénico, “que excedía los límites establecidos por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, sigla en inglés)”. No obstante, se precisó que “este tema genera una polarización extrema, pero la verdad es que no hay suficiente información científica para calcular sus riesgos”.

Mientras se zanja la controversia, el Gobierno anuncia que las empresas que utilicen el fracking estarán “legalmente obligadas a revelar los químicos que ponen en el agua”, y que, por ahora, el país ya cuenta con el reglamento que expidió el Ministerio de Minas y Energía, que estableció los requerimientos técnicos y procedimientos para la exploración y explotación de hidrocarburos en yacimientos no convencionales.

Luego, en manos de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, está la expedición del reglamento “sin el cual no es posible que compañía alguna empiece labores de exploración” a través del fracking.

Mientras el Huila se apresta a hacer parte de la controvertida geografía del uso de este tipo de técnicas (también hay bloques para perforación y explotación no convencional en el vecino departamento del Tolima), y las críticas se suman a la polémica mundial por su uso, esta semana quedará lista la decisión de la Agencia Nacional de Hidrocarburos sobre las empresas que desarrollarán este proceso en Colombia.

http://www.lanacion.com.co/index.php/component/k2/item/239707-llega-el-fracking-al-huila